El suizo fue reconocido oficialmente en Newport y protagonizó un emotivo discurso en el que repasó sus comienzos, recordó a su familia y habló del vínculo que mantiene con el deporte que marcó su vida. “Mi etapa como jugador ha terminado, pero el tenis siempre estará”, aseguró.
Roger Federer ingresó al Salón de la Fama y emocionó al mundo: “Sigo escribiendo mi carta de amor al tenis”
Roger Federer vivió uno de los momentos más especiales de su vida este sábado 29 de agosto. El legendario tenista suizo ingresó oficialmente al Salón Internacional de la Fama del Tenis, en Newport, rodeado de familiares, amigos, figuras históricas del deporte y aficionados que acompañaron una jornada cargada de emoción.
Durante la ceremonia, el ex número uno del mundo brindó un extenso y conmovedor discurso en el que recorrió diferentes etapas de su carrera y recordó sus primeros pasos en el tenis. Lejos de centrarse únicamente en sus títulos y récords, Federer puso el foco en las personas, los lugares y las experiencias que construyeron su relación con este deporte.
Federer y una declaración de amor al tenis
El suizo aseguró que formar parte del Salón de la Fama representa “uno de los mayores honores” de su vida. Sin embargo, aclaró que la fama nunca fue el objetivo principal de su carrera.
“Lo llaman el Salón de la Fama, pero la fama nunca fue el objetivo. Mi objetivo era pasar mi vida haciendo algo que amo, con personas que lo aman tanto como yo”, expresó Federer durante su discurso.
El extenista también destacó la presencia de su familia, sus amigos y los aficionados que lo acompañaron durante tantos años de trayectoria profesional.
“Todavía estoy escribiendo mi carta de amor al tenis. Mi etapa como jugador ha terminado, pero el tenis siempre estará en la intersección de todo lo que más me importa: mi familia, nuestras amistades, los últimos 40 años y el futuro que estamos construyendo”, afirmó.
Los comienzos de Federer como alcanzapelotas
Uno de los momentos más emotivos del discurso llegó cuando Federer recordó su infancia en Basilea, Suiza, y especialmente una experiencia que tuvo cuando apenas tenía 13 años.
En aquel entonces, todavía no competía profesionalmente y trabajaba como alcanzapelotas en un torneo indoor de Suiza. Desde un costado de la cancha observaba atentamente a los jugadores, entregaba pelotas y toallas y trataba de absorber cada detalle del deporte que ya lo apasionaba.
“Nunca olvidaré cómo se veía el juego desde allí y cómo se sentía. La emoción de estar tan cerca de los jugadores, darles las pelotas, entregarles la toalla, verlos sudar, verlos luchar”, recordó.
Federer también aprovechó ese momento para agradecer a todos los alcanzapelotas que participan de los torneos alrededor del mundo y recordó que él mismo ocupó ese lugar antes de convertirse en una de las máximas figuras de la historia del tenis.
Una pasión que comenzó cuando tenía tres años
El vínculo de Federer con el tenis comenzó mucho antes de su adolescencia. Según recordó durante la ceremonia, sus padres le contaron que tomó una raqueta por primera vez cuando tenía apenas tres años.
Era una vieja raqueta de madera de su padre, demasiado pesada para un niño pequeño. Por eso, durante sus primeros años, Federer jugaba tanto de derecha como de revés con las dos manos.
“Crecí con raquetas de madera y pelotas de tenis blancas. Así de viejo soy”, bromeó el suizo, despertando las sonrisas de los presentes.
También recordó sus años de infancia en Suiza, cuando combinaba el tenis con otras actividades deportivas como el fútbol, el básquet, el tenis de mesa y el bádminton.
En aquella época, contó que imaginaba ser Diego Maradona o Zinedine Zidane cuando jugaba al fútbol y que también soñaba con convertirse en figuras del básquet como Michael Jordan o Shaquille O'Neal.
La familia, una parte fundamental de su carrera
Federer dedicó buena parte de su discurso a agradecer a sus padres, Robbie y Lynette, y a su hermana Diana. También tuvo palabras especiales para su esposa Mirka y sus cuatro hijos, Myla, Charlene, Leo y Lenny.
El suizo destacó especialmente el papel de su madre, quien trabajaba a tiempo completo y aun así encontraba tiempo para acompañarlo en sus entrenamientos y competencias.
“Mamá hizo que todo fuera posible. Gracias, mamá”, expresó emocionado.
También recordó las horas compartidas con su padre en una cancha de tenis y bromeó sobre una de sus principales reglas: tenía prohibido jugar globos cuando se enfrentaban.
Federer recordó sus grandes escenarios
Durante su discurso, el suizo repasó algunos de los escenarios más importantes que marcaron su trayectoria profesional.
Recordó sus partidos en Wimbledon, Roland Garros, el Abierto de Australia y el US Open, además de las ATP Finals disputadas en Houston, Shanghái y Londres.
Para Federer, cada uno de esos escenarios forma parte de su memoria y de la historia que construyó durante más de dos décadas en el circuito profesional.
“He tenido el privilegio de saltar al césped de la pista central de Wimbledon, mirar hacia arriba y ver a Mirka y a nuestros cuatro hijos. Ver a mis padres, ver a mi equipo y mirar al otro lado de la red y encontrarme con algunos de los mayores competidores que jamás hayan jugado a este deporte”, recordó.
Un legado que va más allá de los títulos
Roger Federer se retiró del tenis profesional en 2022, después de una carrera extraordinaria que lo convirtió en uno de los deportistas más reconocidos de todos los tiempos.
El suizo conquistó 20 títulos de Grand Slam: ocho Wimbledon, seis Australian Open, cinco US Open y un Roland Garros. Además, fue número uno del mundo durante 237 semanas.
Sin embargo, durante su ingreso al Salón de la Fama dejó claro que su legado no se resume en estadísticas.
Federer habló del tenis como un ecosistema en el que participan jugadores, entrenadores, familias, jueces, alcanzapelotas, trabajadores de los torneos y aficionados.
“El tenis nunca gira únicamente alrededor de los jugadores. Es todo un ecosistema”, sostuvo.
“Esto no es un adiós”
Sobre el cierre de su discurso, Federer dejó una frase que resume su relación con el deporte que marcó su vida.
“Mi etapa como jugador ha terminado, pero el tenis siempre estará”, afirmó el suizo, quien dejó en claro que su vínculo con el deporte continuará más allá de su retiro.
Su ingreso al Salón Internacional de la Fama del Tenis representa así un nuevo reconocimiento para una carrera inolvidable. Pero, sobre todo, significó para Federer la posibilidad de volver a mirar hacia atrás y agradecerle al tenis por todo lo que le permitió vivir.
Roger Federer ya forma parte oficialmente de la historia del tenis. Y como él mismo explicó en Newport, su carrera como jugador terminó, pero su carta de amor a este deporte todavía se sigue escribiendo.
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